¡Yallah! ¡Yallah!: Fútbol, Pasión y Lucha en Palestina

Por Martín Turnes (ADF)

¡Yallah! ¡Yallah! es un proyecto muy particular, dirigido y producido por Fernando Romanazzo y Cristian Pirovano, dos grandes amigos con alto grado de locura y fuerza de voluntad. Trabajamos juntos previamente en otros proyectos, por lo que desde el momento embrionario del guión ya estaba al tanto de este proyecto. A comienzos de 2014 me llamaron y me preguntaron si tenía el pasaporte al día, y a las pocas semanas estábamos viajando rumbo a Palestina a filmar lo que terminaría siendo la primera coproducción oficial entre Argentina y Palestina.

La película cuenta el día a día de un grupo de personas ligadas al fútbol (jugadores, técnicos, hinchas y dirigentes) afectadas por el sometimiento constante que vive Palestina por parte de Israel como Estado ocupante; no obstante lo cual cada uno de ellos se las ingenia para vivir y sobrellevar todo tipo de dificultades de la manera más digna posible, y así seguir disfrutando de una de sus pasiones más grandes: el fútbol.

Armando los equipos

La información que teníamos de antemano indicaba que el viaje sería de 5 semanas, que hacía mucho calor durante el día y por la noche la temperatura bajaba notablemente, que íbamos a realizar varios viajes en auto a diferentes zonas de Palestina y que seríamos un equipo reducido. En este sentido, mis necesidades en cuanto a la elección de la cámara, debían contemplar que resista tanto a las altas como bajas temperaturas, con baterías de larga duración, no tener la exigencia de bajar el material durante la jornada -no podía arriesgarme a depender de eso-, con ND internos y que sea práctica en su uso; sobre todo pensando en que gran parte del rodaje sería cámara en mano.

Aquellos días previos a viajar hablé mucho con Tebbe Schöningh, amigo y Director de Fotografía, que en ese momento tenía el rental Milkwood. Hice varias pruebas y llegué a la conclusión, considerando el balance entre mis necesidades y el presupuesto disponible, que la cámara para este proyecto era la Sony NEX-FS700. Finalmente llevamos también una Sony NEX-FS100 como backup, que usamos en determinadas situaciones como segunda cámara y que si bien tenían algunas diferencias daban muy parecido. El juego de lentes que llevamos fueron los Canon 16-35mm, 24-70mm, 70-200mm, 28mm y 50mm, con un adaptador Metabones y otro genérico, teniendo en cuenta que no funcionarían del mismo modo, y así fue. Utilicé un monitor Small HD DP6 para tener más herramientas para enfocar en los seguimientos. El aspect ratio fue 16:9 y la compresión H.264 AVCHD.

Para esta primer aventura de 5 semanas en Abril/Mayo 2014 viajamos los dos Directores/Productores y yo (DF). Una vez allá, el co-productor palestino nos iba a sumar varias personas al equipo pero finalmente terminó siendo una sola (Ismael Al-Bes). En un principio pensamos en que fuera el sonidista pero terminó cumpliendo otros roles: operador de la 2da cámara, gaffer y sobre todo traductor. El sonido estuvo a cargo de Fernando y Cristian hizo 2da cámara cuando Ismael no podía venir con nosotros por ser Palestino y por esta razón no poder pasar los checkpoints; los cuales sólo podíamos pasar los extranjeros y los palestinos con un permiso especial muy difícil de obtener.

Perdidos en la traducción

Al no incluir formato de entrevista a cámara o “cabeza parlante”, nuestra intención era generar charlas entre nuestros protagonistas y personas allegadas a ellos que nos sirvieran para dar cuenta de sus historias de vida. Si bien gran parte de los palestinos hablan inglés, nosotros queríamos que el registro sea en árabe, lo cual dificultaba la realización porque ninguno de nosotros hablaba en árabe, solamente Ismael; por lo que luego de registrar cada charla, él nos resumía en inglés el contenido de la misma y en base a eso pensábamos cómo seguir. Era muy difícil corregir cuestiones de tono o modos, muy diferentes a los nuestros. Las cosas que estaban a nuestro alcance eran más del tipo técnico; tales como sus miradas, gestos corporales, las pausas o silencios. Meses después, cuando el montajista (Alejandro Rath) tuvo el material subtitulado nos encontramos con varias sorpresas; inclusive que en una charla clave que habían tenido dos de nuestros protagonistas, hablaron de cosas totalmente distintas a las que nos habían dicho que hablarían y que serían la temática estructural del documental. Obviamente, esto hizo cambiar mucho la estructura final de la película.

Regreso a la tierra prometida

En base a un primer armado de montaje, y gracias a que obtuvimos el apoyo del INCAA, justo un año después del primer viaje pudimos volver a Palestina por 3 semanas más. Fuimos a buscar, con mucha más precisión, la introducción y el desarrollo o cierre de algunas de las historias que habíamos abierto en la primer etapa de rodaje. Este viaje fue más expeditivo, ya conocíamos el terreno, a la gente y nos hospedamos en el mismo lugar. Esta vez pudimos llevar un sonidista con nosotros (David Zallocchi) y no estuvo Ismael con nosotros sino un colega suyo, Moatasem Aliwaiwi. Muchas personas ya nos conocían y nosotros a ellos, lo cual facilitó mucho las cosas.

Como Director de Fotografía, en muchos momentos tuvimos tiempo para pensar la puesta de cámaras, pero en otros hubo que resolver rápido y de la mejor manera posible. De vez en cuando pudimos preparar una pequeña puesta de luces utilizando los escasos recursos que tuvimos a disposición. Frente a cada caso hablaba con los directores, intentando anticiparnos a los problemas que creíamos que se podían dar, no tuvimos grandes sorpresas. A pesar de que no fue muy cómodo para hacer cámara en mano, quedé conforme con la elección de cámaras y lentes, fue muy práctico utilizar una cámara cuyas baterías y memorias sean de larga duración.

Todos los viernes se realizan “demonstration” en toda Palestina, son actos de protesta en los cuales grupos de adolescentes acompañados por activistas extranjeros reclaman por la recuperación de sus tierras y enfrentan a los militares israelíes con banderas y piedras, recibiendo a cambio gases lacrimógenos en cantidades siempre excesivas acompañados de balas de goma, a sabiendas de que a veces las balas no son de goma y brindan como resultado a los “mártires”: palestinos asesinados por militares israelíes mientras luchan por su país. Sentimos la necesidad de mostrar estos eventos, por lo que fuimos cada viernes a un lugar diferente. Estas situaciones las filmamos siempre a dos cámaras en mano, intentando siempre no poner en riesgo nuestra integridad física y la de nuestros equipos, aunque no fue nada fácil. Por suerte no ocurrió nada más grave que el hecho de respirar gases lacrimógenos en cantidad. Pero valió la pena. Finalmente el material obtenido quedó plasmado en el clímax de la película.

El fin de la caravana

Hicimos la post-producción de color en La Haye Post con David Alexander Vargas como operador y luego de su presentación en BAFICI 2017 en Competencia de DDHH hicimos unos retoques en Zebra Films junto a Juan Martín Hsu. Con respecto a la fotografía, desde un principio la intención fue evidenciar una sensación constante de confianza y seguridad en los interiores y lo contrario en los exteriores; donde vemos el muro, los checkpoints y donde puede ocurrir algo inesperado. Me interesaba reforzar este mensaje a partir del color de la película, y en este sentido es que viramos a los colores cálidos en los espacios interiores y a los fríos en los exteriores.

Haber participado de la realización de ¡Yallah! ¡Yallah! fue una experiencia única, de esas que te marcan para toda la vida. Fue uno de esos proyectos por los que yo, en lo particular, siento que me dedico a esta profesión. Conocimos historias de mucha gente y accedimos a lugares increíbles, lo cual sin una cámara en la mano no hubiera sido posible. Nos acercamos a una cultura invisibilizada, como es la de Palestina y de la que desde países como Argentina se sabe poco y nada. Estuvimos mucho tiempo físico, 8 semanas en total de rodaje, sumadas a varias semanas más de pre-producción por parte de los directores, y eso se nota mucho en el resultado final de la película. Esto da como resultado, haber podido mostrar determinadas situaciones particulares que vivimos y que fue posible filmar por dedicarle el tiempo necesario para acceder a ello, algo que parece básico pero que no siempre es posible.

Actualmente, además de estar participando en festivales, en Octubre de 2017 la película fue estrenada en Palestina con la presencia de sus directores, y el 24 de Mayo de 2018 se estrenó en Argentina en el Cine Gaumont y continuó luego en el Cine Cosmos UBA.

Ahora está disponible en Cine.Ar Estrenos ingresando al siguiente link.

LINKS

https://play.cine.ar/INCAA/produccion/5105

https://www.yallahyallah.com.ar

https://www.martinturnes.com.ar/yallah-yallah

FICHA

Dirección: Fernando Romanazzo, Cristian Pirovano

Guión: Fernando Romanazzo, Cristian Pirovano

Productores Argentina: Fernando Romanazzo, Cristian Pirovano

Productores Palestina: Susan Shalabi, A. M. Hijjeh

Sonido Directo: Ismael Al-Bes, Pablo Córdoba, David Zallocchi, Fernando Romanazzo, Cristian Pirovano

Postproducción de sonido: Adrián Rodriguez, Gustavo Pomeranec, Ignacio Cantisano

Música Le Trío Joubran: Samir, Wissam and Adnan Joubran

Montaje: Alejandro Rath

Fotografía: Martín Turnes

Cámara: Martín Turnes, Ismael Al-Bes, Fernando Romanazzo, Cristian Pirovano

Colorista: David Alexander Vargas, Juan Martín Hsu

Cámara: Sony NEX-FS700 y Sony NEX-FS100

Formato: 16:9

Lentes: Canon Serie L

Autor: admin