Por Alejandro Pereyra (ADF)

Un festival de cine siempre es una fiesta. Sobre todo, si uno es cinéfilo, integra un jurado y, como yo, vive y trabaja en el interior, entonces el encuentro con pares que desarrollan su actividad en el epicentro de la industria cinematográfica argentina resulta por demás gratificante. Y esa gratificación incluye la certeza de que más allá de la frecuencia de los proyectos, del equipamiento y la logística, la dirección de fotografía es siempre una apuesta a la sensibilidad, a la imaginación plástica, la interpretación de la búsqueda del director, pero también al criterio, la capacidad de organización y el valor ante la aventura que significa siempre rodar una película; valor para establecer ya en los primeros planteos, en las primeras luces, en los encuadres y posiciones de cámara iniciales, una escritura que no se va a poder borrar y que irá determinando todo nuestro trabajo hasta el final del rodaje, incluso hasta en la corrección de color. Las charlas con Sebastián Zayas (ADF) y Ricardo De Angelis (ADF) me confirmaron estos aspectos, más allá de las pocas diferencias circunstanciales sobre las películas que debíamos juzgar.

Esta singularidad de la autoría cinematográfica que trasciende los materiales con los que se cuentan, se observa cada vez más en los festivales de cine y fue una característica principal de lo visto en el 23º BAFICI. Películas cuya dirección fotográfica está al primer nivel técnico europeo, como Le prince (DF: Jenny Lou Ziegel) o El sistema K.E.O.P/S (DF: Diego Poleri), compitieron con la investigación en súper 16mm y zoom de El gran movimiento (DF: Pablo Paniagua), el protagonismo casi experimental de la luz de Happer´s comet (DF: Jesse Sperling) y la sutileza lograda con equipos semi profesionales en Carrero (DF: Emilia Oldrino y Fiona Lena Brown), trabajo que tuvimos el honor de premiar como la Mejor Dirección de Fotografía en la Competencia Internacional de Largometrajes gracias a sus bellas imágenes que no por serlo nos alejaron de los conflictos de los personajes, sino que lograron nos identifiquemos con ellos, una mirada y una luz que nos reveló su humanidad por sobre cualquier prejuicio.

Otro aspecto a considerar es la sana idea de revalorizar las históricas salas del centro, favoreciendo incluso el acceso rápido y cómodo. Los históricos cines Lorca, Cosmos, Lugones, San Martín y Lavalle conformaron una especie de campus cinematográfico durante todo el festival. Es cierto que esta idea fue un poco empañada por el hecho de que algunas proyecciones dejaron bastante que desear, más para juzgar las fotografías. Negros velados y altas luces con poca presencia en las pantallas de algunas salas empeoraban por el hecho de que en las cabinas de proyección los operadores mantenían las luces de trabajo, lo que afectaba aún más el poco contraste de las imágenes. Sospechamos que faltó un responsable técnico que avale el nivel de las proyecciones, que haga cumplir un protocolo al respecto.

Por último, el nivel en general del festival fue más bajo que ediciones anteriores, quizá resabio de la pandemia, quizá por otras cuestiones. También resultó curioso que estuviesen programadas películas con claras aspiraciones estéticas industriales en un festival de cine independiente.

Una vez más, fue una hermosa responsabilidad ser jurado por ADF, y una gran experiencia haber intercambiado ideas sobre fotografía y cine con Ricardo y Sebastián. Un placer.

Jurado Premio ADF a la mejor Dirección de Fotografía de la Competencia Internacional de Largometrajes

Integrado por Sebastián Zayas (ADF), Ricardo De Angelis (ADF) y Alejandro Pereyra (ADF).

El jurado del Premio ADF 2022 otorgó el Premio ADF a la Mejor Dirección de Fotografía en largometraje de la Competencia Internacional a Emilia Oldrino y Fiona Lena Brown por su trabajo en “Carrero”, dirigida por Fiona Lena Brown y Germán Basso.
Largometraje participante del 23° BAFICI – Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (2022).



“A través de un manejo de la luz que se inspira en el carácter procedente del contexto, al que destacan mediante una iluminación plástica y una cámara cercana, Emilia Oldrino y Fiona Lena Brown logran que emerja la humanidad de los personajes por sobre sus conflictos. 

El adecuado registro del tono de las pieles, así como la amable luz sobre los rostros en interiores que contrasta con la dureza de los exteriores nocturnos, favorecen la empatía en el espectador y lo ubican en el drama con naturalidad, despojado de prejuicios.”

Fiona Lena Brown junto a Sebastián Zayas (ADF) y Ricardo De Angelis
Fiona Lena Brown recibiendo el Premio ADF del 23°BAFICI (2022)
Póster del largometraje «Carrero»

De la Fotografía Cinematográfica, según tres generaciones
Sábado 23 de abril – 14:00 – El Cultural San Martín, Sala B

Una mirada sobre los distintos métodos y sistemas de trabajo que emplean tres directores de fotografía que trabajan en el medio cinematográfico y pertenecen a distintas generaciones. ¿Se mantiene el espíritu desde los comienzos hasta nuestros días? ¿Cómo son las relaciones con los equipos que los rodean? ¿Cómo se construye el vínculo creativo con las/los directoras/es? ¿Existe un antagonismo generacional? ¿Cómo ven el futuro inmediato de la fotografía cinematográfica? Preguntas para debatir, pensar e intercambiar experiencias entre tres profesionales de nuestro medio y socias/os de la ADF.

Participaron: Cecilia Madorno (ADF), Félix “Chango” Monti (ADF) y Hugo Colace (ADF).

De iquierda a derecha: Hugo Colace (ADF), Félix «Chango» Monti (ADF) y Cecilia Madorno (ADF)

Proximamente compartiremos la grabación de la charla.