Diane Arbus en el MALBA

Del 14 de Julio al 9 de Octubre, tendrá lugar la muestra “En el principio” en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Sala 5, nivel 2).

La muestra hace foco en los primeros siete años en los que Arbus trabajó en las calles de Nueva York con su cámara de 35mm.

Es la primera exhibición en nuestro país de Diane Arbus (Nueva York, 1923-1971), una de las fotógrafas más influyentes del siglo XX. Curada por Jeff L. Rosenheim, Curador en Jefe de Fotografía de The Metropolitan Museum of Art Nueva York (The Met), la exhibición reúne más de cien fotos producidas por Arbus entre 1956 y 1962, período en el que la artista desarrolló los temas centrales de su carrera y su singular mirada, que busca registrar, según sus propias palabras, “lo divino en las cosas ordinarias”.

Link al evento y curadoría. 

En honor a esta gran artista, desde ADF traducimos la siguiente nota que consideramos se aplica tanto a la fotografía fija como a la cinematográfica:

Once cosas que puede enseñarnos Diane Arbus sobre fotografía callejera

Autor: Eric Kim – ERICKIM Forum 

Traducción y adaptación: Carlos Wajsman

Link a la nota original en ERICKIM Forum.

(Todas las fotografías copyrigth de la herencia de Diane Arbus)

Diane Arbus es una fotógrafa que me ha causado un impacto muy profundo. Cuando vi por primera vez su retrato del “niño de la granada” – sentí un golpe en el pecho y me provocó una quemadura que quedó impresa en mi mente desde entonces. A medida que fui estudiando más acerca de su trabajo, encontré que sus fotografías resultaban muy pertinentes a mi interés de tomar fotografías callejeras de extraños – fundamentalmente como una moda del retrato.  

Existe una gran cantidad de información sobre Diane Arbus – numerosas biografías, libros y aún películas – y no podría decir que soy un experto en su trabajo; de todas formas, he encontrado una maravillosa cantidad de información en uno de los libros publicados por Aperture sobre ella (“Diane Arbus: An Aperture Monograph: Fortieth-Anniversary Edition – Diane Arbus: edición monográfica de Aperture – Cuadragésimo aniversario”)

Diane Arbus es una fotógrafa bien conocida por sus imágenes de formato cuadrado acerca de personajes marginalizados por la sociedad – incluyendo personajes transgénero, enanos, nudistas, personajes de circo. Aunque ella siempre ha mostrado amor por sus personajes, su trabajo siempre ha sido sumamente controversial y fuertemente criticado tanto por la crítica de arte como por el público en general, que siempre han tenido una mirada negativa sobre sus personajes. Y la consideraron simplemente como “la fotógrafa de los fenómenos”.

Estudió fotografía con Berenice Abbott y Lisette Model durante el período en el que comenzó a tomar con su TLR Rolleiflex las imágenes de formato cuadrangular que la hicieron famosa. Muchas de esas imágenes fueron tomadas frontalmente – la mayoría con el consentimiento de los sujetos y muchas de ellas iluminadas con flash, creando un aspecto surreal.

Nació en 1923 y sacudió a la comunidad fotográfica al suicidarse en 1971 – a los 48 años; durante toda su vida se supo que había atravesado por numerosos ‘episodios depresivos’.

Aunque ya han transcurrido cuarenta años desde su muerte, Arbus ha influido sobre numerosos fotógrafos (incluyéndome) y siguen generándose gran cantidad de materiales sobre su vida. En 2006 Nicole Kidman encarnó a Diane en el largometraje “Fur” – una versión de ficción acerca de su vida. En 2011, el sicoterapeuta William Schultz publicó una biografía llamada ‘An emergency in slow motion: the inner life of Diane Arbus – Una emergencia en cámara lenta: la vida íntima de Diane Arbus’. Todos fragmentos incluidos en éste artículo han sido extractados de la obra ‘Diane Arbus: An Aperture Monograph – Diane Arbus: una monografía Aperture’, en la cual ella comparte sus pensamientos en entrevistas y otros escritos.

1. Vaya a lugares donde no ha estado nunca

© Herencia de Diane Arbus

Cuando se trata de fotografía callejera, siento una gran alegría y creo que nos brinda la oportunidad de experimentar la vida como si fuese una novela, de una manera diferente. Arbus comparte con nosotros algunas de sus ideas en estos textos:

“Mi idea favorita es ‘ir donde no he estado antes’. Es como visitar las casas de los otros; cuando llega el momento de salir y tengo que trepar a un autobús o tomar un taxi para recorrer la ciudad; siempre me siento como al tener una cita a ciegas. Tengo una sensación de zozobra: ‘Dios mío, llegó el momento y realmente no quiero ir’. Y después, cuando ya estoy en camino, me ocurre algo terrorífico, siento una especie de mareo y que no existe absolutamente ningún método de control.”

Siento que una de las características fundamentales de la fotografía callejera es la curiosidad: nos da una oportunidad maravillosa, la excusa para ir a lugares donde generalmente no vamos – a fin de buscar sujetos y experiencias interesantes para nuestras fotografías.

Lo fundamental: explore y tome los caminos menos transitados. No tome sus fotos callejeras siempre en los mismos lugares, aventúrese por otros territorios y busque nuevos rumbos que no haya visitado hasta ahora. Tenga en cuenta que hay poco que pueda controlar respecto a la aparición de nuevos personajes, cómo serán los fondos en un momento determinado y cómo estará el clima en el momento de su toma. Simplemente deje que las tomas le lleguen y acéptelas tal como vienen.  

2. La cámara es una licencia para entrar en la vida de los otros.

© Herencia de Diane Arbus

En la fotografía callejera, nos sentimos a veces tímidos para acercarnos a extraños por azar para preguntarles si podemos fotografiarlas. Finalmente, puede parecernos un poco extraño simplemente acercarnos a alguien que no conocemos

De todas formas, considere cuanto más raro sería acercarse a un extraño sin la cámara como una excusa para hablarles; tal como explica Arbus, la cámara nos da una licencia para entrar en las vidas de los demás:

“Si fuera simplemente por mi curiosidad, sería realmente difícil para mí decirle a alguien: ‘Quisiera entrar a tu casa, charlar contigo y que me cuentes la historia de tu vida’. Creo que la gente me diría: ‘Estás loca’. Además de eso, seguramente se pondrían a la defensiva y retraídos. Pero la cámara me da una especie de licencia. Mucha gente está esperando que le presten atención y es razonable prestarles esa atención.”

Arbus continúa compartiendo la idea de que la mayoría de la gente se siente más bien humilde al ser el foco de nuestra atención y que pretendamos tomarles fotografías.

Lo fundamental: Al tomar fotos en la calle no se sienta avergonzado por su cámara ni trate de esconderla. Aprovéchela y utilícela como una herramienta para ayudarle a tomarse una licencia para entrar en las vidas de los demás. Si ve alguien en la calle que le resulta interesante y quiere saber más acerca de él, acérquese y comience a charlar, explíquele que es un fotógrafo y que quisiera retratarlo para un proyecto en el que está trabajando. La mayoría de la gente se sentirá halagada frente a esto y generalmente se sentirá excitada por ser parte del proyecto.

Si pretende tomar fotos más espontáneas, salga y tome fotografías sin permiso, para después explicarles por qué ha tomado su fotografía. Cuénteles de qué se trata su proyecto y qué es el aspecto único de ellos que ha visto y que pretende capturar. Cuando le explica a la gente por qué los encuentra interesantes y por qué quiere fotografiarlos, generalmente se sienten halagados por ello…

3. Comprenda que nunca podrá entender realmente el mundo desde la subjetividad de su mirada.

© Herencia de Diane Arbus

Como fotógrafos, resulta sencillo ver las cosas desde nuestra propia perspectiva. Del mismo modo, resulta difícil (si no imposible) ver el mundo desde la perspectiva de nuestros sujetos. Arbus explica que aunque podemos hacer nuestros mejores esfuerzos para tratar de conocer lo mejor posible a nuestros sujetos, nuestras fotografías no los reflejarán siempre como nos proponíamos. Podemos tener una determinada intención al fotografiarlos, pero el resultado puede ser totalmente diferente. No solamente eso: lo que nosotros percibamos como ‘trágico’ puede no ser considerado de esa forma por nuestro sujeto.

“Cada uno tiene algo que necesita ver desde una determinada forma, pero resulta que puede tener otro aspecto (y eso es lo que la persona observa). Usted ve a alguien en la calle y lo que le llama la atención esencialmente es su defecto. Resulta simplemente extraordinario que hayamos recibido esas peculiaridades. Y no – conformes con lo que hemos recibido – creamos toda una realidad propia.

Todo nuestro aspecto es como si enviáramos una señal al mundo, para que piense en nosotros de una forma determinada, pero existe una distancia entre lo que queremos que la gente sepa acerca de nosotros y lo que podemos hacer para que la gente realmente nos conozca.

Y eso tiene que ver con lo que siempre he denominado ‘la grieta’ que existe entre la intención y el efecto. Quiero decir que si uno observa realmente con cuidado y de cerca, de alguna forma realmente – ¡realmente!- podemos llegar a ello…y resulta algo fantástico. Realmente es algo totalmente fantástico que podamos observar de esa forma y que en algunas oportunidades, podamos percibirlo muy claramente en una fotografía. Existe algo irónico en el mundo y tiene que ver con el hecho de que lo que uno intenta nunca funciona como uno ha intentado que lo haga. Lo que intento describir es que resulta imposible salir de nuestra propia piel para meternos en la piel de otro. Y de eso es lo que se trata todo: la tragedia del otro nunca es la propia”.

Arbus tomó una gran cantidad de fotografías de individuos marginalizados de la sociedad (transgéneros, enanos, gente de circo, etc.) y por supuesto, ella tenía sus prejuicios naturales cuando tomaba esas fotografías (como todo el mundo). Sus individuos intentan presentarse ante el mundo de una determinada manera, pero puede ser que los demás los perciban de una forma totalmente diferente.

Por ejemplo, si alguien se viste como una estrella de rock con cadenas y broches puntiagudos, puede creer que dan una imagen poderosa y genial. De todas formas, un extraño puede percibirlo como espantoso y aborrecible.

Lo fundamental: Tenga en cuenta que resulta imposible llegar realmente al interior de la mente de otra persona. Cuando estamos fotografiando a alguien en la calle, no hay manera de conocer toda su historia de vida o su carácter. Seguramente percibiremos su exterior de una manera determinada, pero las apariencias pueden ser engañosas.

Alguien vestido en forma extravagante (usando ropas de diseñador como Louis Vuitton y Chanel) puede parecer rico desde afuera, pero puede estar cargado con miles de dólares de deuda. Alguien con tatuajes sobre todo su rostro puede aparecer como atemorizante e inaccesible, pero puede llegar a resultar la persona más agradable del entorno.

Por lo tanto trate de conocer sus propios prejuicios y cómo funcionan cuando toma fotografías. Tenga en cuenta que no existe una fotografía realmente objetiva y lo que uno fotografía es más bien un reflejo de nosotros mismos en nuestro sujeto. Si tomamos una fotografía de alguien en forma espontánea y sin su permiso, quizás sea adecuado acercarnos después y charlar un poco con ella y tratar de conocer algo de su persona o de su vida.

Estoy trabajando actualmente en un proyecto titulado “Trajes” – mi crítica sobre el mundo corporativo, ya que veo al traje como un símbolo de opresión. Por supuesto, es mi visión sesgada de los trajes (hay mucha gente a la que realmente disfruta vestirse de traje). De todas formas, aunque estoy tratando de captar fotografías en forma selectiva de trajes que se vean miserables, he tomado gran cantidad de fotografías de trajes que se ven presuntuosos. Algunas veces piso permiso – otras veces las tomo de manera más espontánea. De todas formas, finalmente trato de charlar con la gente, de saber cómo viven y de qué se ocupan, si les gusta su trabajo, como una manera de comprender mejor sus historias (y compararlas con mi observación inicial y externa).

3. Cree fotografías específicas

© Herencia de Diane Arbus

Cuando estamos tomando fotografías callejeras, tendemos a errar y tomar fotografías de cualquier cosa que nos interese. De todas formas, mi mirada personal (que coincide con la de Diane Arbus) es que debemos ser sumamente específicos cuando estamos fotografiando algo importante – como una forma de transmitir un mensaje fuerte a través de nuestras imágenes.

Una fotografía debe ser específica. Recuerdo hace mucho tiempo cuando comencé a tomar fotografías, pensé: ‘Hay una espantosa cantidad de gente en el mundo y va a ser terriblemente difícil fotografiarlos a todos, así que si me dedico a fotografiar solamente una clase de seres humanos, todo el mundo los reconocerá. Será como si pudiéramos encontrar al hombre común o algo así.

Fue mi maestra Lissette Model la que finalmente me puso en claro que cuantos más específicos seamos, más podremos abarcar. Realmente debemos enfrentar eso. Y existen ciertas evasiones, algunas cosas demasiado bellas de las que creo que hay que intentar mantenernos alejados”.

En las calles hay tantas cosas para fotografiar…pero debemos ser selectivos. Debería haber una razón que nos lleve a elegir tomar la foto de un niño paseando un caniche en cambio de una de un anciano sentado en una silla de ruedas. Los fotógrafos generalistas tienden a ser monótonos; si usted es más específico en su aproximación en cuanto a las temáticas o la visión, sus fotografías no solamente tendrán una mayor fortaleza colectiva, sino que también resultarán más poderosas y significativas para los espectadores. De todas formas, Arbus comparte ese problema al intentar tomar sus fotografías-o sea que también se le hace difícil lograrlo.  

“Este proceso en sí tiene un cierto grado de exactitud, una especie de escrutinio al que normalmente no estamos sujetos. Quiero decir que es algo a lo que generalmente no nos constreñimos: nos comportamos entre nosotros en forma más agradable de lo que nos tratan las fotografías. Es algo un poco frío, un poco duro. No quiero decir que todas las fotografías deben ser significativas; en algunas oportunidades, pueden mostrarnos algo simplemente agradable hacia nuestros sentimientos o sencillamente algo diferente. Pero de alguna manera, este escrutinio no debería involucrar el evadirnos de los hechos, no habría que evitar mostrar las cosas como realmente son.”  

Cuando al fotografiar uno es específico, estamos poniendo énfasis en un cierto nivel de exactitud acerca de determinadas partes de nuestros sujetos. Por ejemplo, podemos destacar los anteojos en su rostro, sus manos avejentadas o el hecho de que está en una silla de ruedas. Eso es lo que elegimos destacar (o disimular) encuadrando con nuestra cámara de una forma determinada o bien utilizando una determinada profundidad de campo.

Lo fundamental: Tenga en cuenta que como fotógrafos callejeros, no mostraremos siempre a nuestros sujetos bajo una luz siempre halagüeña.

Después de todo, la vida no es siempre halagüeña. Tal como explica Arbus, “eso no implica que debemos ser necesariamente duros” – sino que debemos seguir los dictados de nuestro corazón y nuestras tripas. Esforcémonos en hacer lo que sintamos auténtico.

4. Adore a sus personajes.

© Herencia de Diane Arbus

Cuando tome fotografías seleccione sus sujetos de acuerdo a sus intereses. En Arbus por ejemplo, se sentía inclinada hacia los fenómenos (estoy seguro que dicho término era políticamente más correcto hace 40 años). Ella explica que los adoraba y los encontraba cautivadores:  

“Los fenómenos eran algo que solía fotografiar a menudo. Fue una de las primeras cosas que fotografié y me provocaban un alto grado de excitación. Simplemente los adoraba y aún los adoro; no quiero decir que son mis mejores amigos, sino que me provocan una mezcla de vergüenza y asombro.

.” Los fenómenos tienen una cierta cualidad legendaria, como una persona en un cuento de hadas que nos detiene y nos plantea una adivinanza. Mucha gente anda por la vida atemorizada por haber sufrido una experiencia traumática, mientras los fenómenos nacieron con su trauma. Ya atravesaron su prueba en la vida, son aristócratas”.

Una de las características únicas del trabajo de Arbus es que ella se acercaba a los sujetos que nadie fotografiaba en esa época. De manera que, en vez de considerar a los fenómenos como una parte despreciable de la sociedad, lo hacía como humanos legítimos. Ella explicaba que no solamente ellos la excitaban, sino que les atribuía un cierto lugar de honor- considerándolos como ‘aristócratas’. Finalmente, ellos han tenido que hacerse cargo de dificultades mucho mayores que las que enfrentamos nosotros – la gente ‘normal’. Los veía de una manera muy diferente de lo que hace la gente promedio – los veía como venerables.

Lo fundamental: Cada uno de nosotros se siente atraído hacia un determinado tipo de persona. Pueden interesarnos las fotografías de parejas, de personas alegres, depresivas, de niños, los ancianos y así.

Siento que es importante ser compasivos hacia los sujetos que fotografiamos. Por supuesto – una vez más – todos arrastramos nuestros prejuicios naturales al fotografiar – y nuestras fotografías no siempre serán tan compasivas.

Si nos aproximamos a un cierto tipo de sujeto pretendiendo ser únicos – no nos quedemos con la mirada que tiene sobre ellos el resto de la sociedad. Por ejemplo, los chicos son considerados generalmente como adorables y hermosos; ¿por qué no hacer lo contrario y mostrarlos como criaturas que pueden ser amenazantes? La gente mayor generalmente se visualiza como malhumorada y gruñona; ¿por qué no tomarles fotografías que los muestren como amables y compasivos?

Asegurémonos que lo que sea o quien sea lo que fotografiamos, tengamos una mirada apasionada. Tratemos a nuestros sujetos con respeto y tengamos en cuenta el poder de la distorsión que pueden provocar nuestros lentes.

5. Busque inspiración en la lectura

© Herencia de Diane Arbus

He escrito respecto a esto en el pasado: a fin de ser más creativos con nuestra fotografía, es importante obtener inspiración de lugares externos al campo fotográfico. Arbus afirma que donde consiguió parte de su inspiración fue a partir de la lectura:

Algunas de las fuentes de donde obtuve alguna inspiración – si bien de manera algo oblicua – fue de la lectura. No me refiero a leer algo y salir corriendo a tomar un fotografía sobre ello; odio esa cuestión de los ‘ilustrar poesías’.

Pero aquí comparto un ejemplo de algo que nunca he fotografiado, pero que se asemeja a una fotografía para mí. Hay una historia de Kafka llamada ‘Investigaciones de un perro’, que he leído hace mucho, mucho tiempo y lo he hecho gran cantidad de veces: es una historia terrorífica escrita por el perro y que trata sobre la vida real de un perro.

Actualmente, una de las primeras fotografías que tomé debe haber estado relacionada con esa historia, ya que se trató de un perro. Hace alrededor de treinta años y yo estaba pasando el verano en Martha’s Vineyard. Había un perro que venía todos los días al atardecer; era una especie de chucho, con unos ojos grises. Sólo es un recuerdo algo acechante: venía y se quedaba ahí, de una forma que me parecía algo mítica; no jadeaba, no ladraba, simplemente me observaba. Yo creo que yo no le gustaba. Tomé una fotografía de él, pero no fue demasiado buena.

No me gustan especialmente los perros; en realidad, me agradan los perros perdidos, a quienes no les gustan demasiado los humanos. Y ese tipo de perro del que hubiese hecho una fotografía si me hubiese dedicado a tomar fotos de perros”.

Arbus comparte éste ejemplo de cómo leer una historia sobre un perro de Kafka, fue capaz de ver algo en la vida real que encendió su imaginación. Aunque no haya sido una gran fotografía, es un buen ejemplo de encontrar cierta inspiración por fuera del mundo fotográfico, para después aplicarla a su propio trabajo fotográfico.

Lo fundamental: Introducir creatividad y percepción a nuestra fotografía proviene a veces de fuentes externas. No se limite a consumir fotografías sobre fotografía callejera, sino de fuentes diversificadas: vea pinturas, esculturas, lean libros y escuchen música. No podemos saber cuándo alguna de esas fuentes de inspiración puede darles a nuestras fotos un impulso de creatividad.

6. Utilice texturas para agregar significado a sus fotos.

© Herencia de Diane Arbus

Como fotógrafos, podemos a llegar a obsesionarnos con ‘el clima’ de nuestras fotografías. Experimentamos con distintas distancias focales, con diferentes aperturas, iluminando con flash o luz natural, en color contra el blanco y negro, diversos formatos y así sucesivamente. En cambio de eso, en cambio de experimentar buscando diversas calidades estéticas, Arbus cree en utilizar diversas técnicas para agregar significado.

Comparte sus experiencias en tratar de crear texturas en sus imágenes como modo de aportar más significado, en cambio de agregar texturas por la simple razón de hacerlo:

“En mis principios como fotógrafa hacía imágenes sumamente granulosas. Me producía fascinación ese aspecto similar a una trama de pequeños puntos e intentaba trasladarlo a este nuevo medio. La piel puede parecerse al agua o puede parecerse al cielo con nubes, en cambio de carne y sangre.

Pero a medida que fui trabajando con esas tramas de puntos, de repente sentí una urgencia de atravesar la superficie del aspecto, quise comenzar a ver las verdaderas diferencias entre las cosas.

No me refiero a las texturas; simplemente odio esa idea, la idea de que una imagen puede volverse interesante simplemente por añadirle una textura. Quiero decir que no comprendo cuál puede ser el interés de agregar una textura; es una idea que me aburre terriblemente. Lo que me interesa es mostrar la diferencia entre la carne y los materiales, las densidades de las diferentes materias, como el aire, el agua y sus brillos. Así que gradualmente tuve que aprender diferentes técnicas que me permitieran mostrarlo con claridad; comencé a valorar mucho más la claridad, la limpieza.”

Para sus primeros trabajos, Arbus utilizó una Nikon 35mm, pero a fin de mejorar su visión creativa, la cambió por una TLR Rolleiflex – lo que le permitió obtener imágenes de formato cuadrado y al pasar a un negativo más grande, lograr un mayor grado de detalle. También comenzó a trabajar un poco con flash, lo que le agregó mayor textura y luminosidad a sus fotografías. Muchas de sus fotografías tomadas a la luz del día (tal como la imagen de la señora con el velo) muestran la combinación de la luz de flash y la iluminación natural del fondo – algo que crea un efecto surreal. No solamente eso, sino que también destaca la textura del rostro de la mujer, la trama del velo, su coloreado cabello y la piel de su sacón.

Lo fundamental: Cuando decide utilizar una determinada cámara, distancia focal, luz natural o flash, blanco y negro o color, etc.- piense siempre en qué sentido pretende darle a sus fotografías. Por ejemplo, si utiliza un lente de 28mm en vez de un 50mm, piense por qué elige hacerlo: en vez de agregar más distorsión por el simple gusto de hacerlo, quizás pueda hacerlo para crear un mayor sentimiento de intimidad o inmediatez con vuestro sujeto. Fotografiando en blanco y negro- ¿estamos intentando documentar algo triste y depresivo o tratamos de centrarnos en las formas y perfiles? Trabajando en color ¿qué le agrega el color al significado de sus fotografías?  

Experimente libremente con sus fotografías, pero no se deje llevar simplemente por probar algo nuevo por el mero hecho de hacerlo e intentando ser diferente. Ponga por delante siempre el significado que puede agregarle a sus imágenes.

7. Tome fotografías malas

© Herencia de Diane Arbus

Como fotógrafos, todos hemos atravesado períodos de meseta o de falta de inspiración. ¿Cómo superarlos? Arbus sugiere la idea de intentar tomar intencionalmente ‘malas fotografías’.

“Ciertas imágenes constituyen búsquedas sin siquiera darnos cuenta de ello. Se transforman en métodos. Es importante tomar malas fotografías; son esas las que nos permiten darnos cuenta de lo que no debemos hacer. A través de reconocer algo que ya hemos visto, nos dan la oportunidad de evitarlo la próxima vez que lo veamos.  

Forzándonos a tomar malas fotografías podemos llegar a comprender lo que hace buena a una fotografía. También observando nuestras malas fotografías, a partir de nuestro trabajo preexistente, podemos lograr mejorar nuestro trabajo futuro.

Arbus también descarta la importancia de la composición en sus fotografías:

“Odio la idea de ‘composición’; no sé qué es una buena composición. Quiero decir que seguramente debo saber algo sobre ello a partir de hacerlo muchas veces, en continuar por el camino que siento correcto, en hacer lo que me agrada. Algunas veces la composición para mí se trata de encontrar cierta tranquilidad, cierto brillo y otras veces, se trata de cometer algunos errores graciosos. Existe un tipo de ‘corrección’ e ‘incorrección’; en ciertas oportunidades prefiero la corrección, mientras en otras elijo la incorrección. De algo así se trata la composición”

Observando las fotografías de Arbus, podría decir que están bien compuestas. Ubica a sus personajes bien en el cuadro, en posiciones que le dan a la imagen un cierto sentido de equilibrio y armonía.

De todas formas, ella también menciona como algo importante que a veces, las buenas composiciones provienen de errores graciosos. Las buenas composiciones (aunque provengan de decisiones intencionadas) pueden ser algo no intencional.

Lo fundamental: La composición es algo muy importante en la fotografía callejera – dado que ayuda al espectador a comprender cuál es el sujeto, el punto importante de nuestra fotografía. No solamente eso: existe un sentido natural de equilibrio y belleza en algo bien compuesto. Hay innumerables fotografías que vamos a tomar que serán malas, pueden ser aburridas o pobremente compuestas.

De todas maneras, aprendamos de nuestros errores; comprendamos que cometerlos forma parte del proceso creativo. Sin hacer malas fotografías ¿cómo podremos saber cuáles son nuestras buenas?

8. En ciertas oportunidades, nuestras mejores tomas no son percibidas así inmediatamente (por nosotros)

© Herencia de Diane Arbus

Yo creo que los fotógrafos (incluido yo mismo) son pésimos editores de su propio trabajo. Estamos tan apegados emocionalmente a nuestras imágenes, que podríamos tomar fácilmente nuestras malas fotografías por buenas. En forma similar, también puede ocurrir que pasemos de largo nuestra mejor fotografía, si percibir que es interesante. Arbus lo explica más profundamente:

”Hace poco tiempo tomé una fotografía – ya he pasado por una experiencia similar anteriormente – he hice una serie de copias en bruto; había algo que estaba mal en ellas. Sentí que le faltaba algo y decidí repetirlas. Pero había una de ellas que era totalmente peculiar; era un verdadero espanto, parecía la fotografía tomada por la esposa de alguien. Era terriblemente frontal y tenía algo de espantoso y terrorífico. De a poco, me fue gustando más y más y ahora estoy secretamente loca por ella.

Las primeras impresiones no son siempre definitivas. Cuando vemos por primera vez nuestras fotos, quizás no veamos nada interesante. Una vez que nos sentamos frente a ellas, dejamos pasar algo de tiempo y pensamos un poco más, pueden volverse interesantes.

Lo fundamental: Ciento que siempre resulta importante obtener una segunda opinión acerca de nuestras fotos. Si tomamos una fotografía que nos parece interesante – quizás nuestro propio juicio no es siempre el mejor. Pregunten a otras personas en las que crean y respetan, escuchen sus devoluciones tanto en el momento como después. Pregúntenles tanto lo que les gusta como lo que les disgusta acerca de la fotografía, ellos están menos comprometidos emocionalmente que nosotros y pueden darnos una opinión más honesta.

9. No ajuste la posición de los demás, corrija su propia posición.

© Herencia de Diane Arbus

Uno de los grandes atractivos de la fotografía callejera es que hay muy poco que podamos acomodar. Arbus comparte con nosotros que, cuando fotografía personas, prefiere acomodar su propio lugar en cambio de modificar la posición de sus sujetos:

Trabajo desde la incomodidad. Me refiero a que no me gusta acomodar las cosas; si me paro delante de alguien, en vez de modificar su posición prefiero moverme yo”.

Me gusta tomar muchas fotos improvisadas, pero también me gusta tomar otras en las que acomodo a los sujetos de cierta forma en que prefiero capturarlos. De todas formas, es verdad que las fotos más interesantes que he conseguido generalmente no son posadas.

Lo fundamental: Si pretende tomar fotografías interesantes de alguien pero no quiere acomodarlo o pedirle que pose para usted, cambie su propia posición. Tome fotos desde diferentes ángulos – desde la derecha, la izquierda, desde arriba, desde el piso y frontalmente. Cambiar su propia posición puede ayudarle a una mayor claridad respecto a la escena.

10. Sobrepóngase al temor de fotografiar conociendo a sus sujetos

© Herencia de Diane Arbus

Superar el temor de tomar fotografías callejeras es uno de los mayores desafíos que debemos enfrentar. Si decide fotografiar un determinado lugar uno y otra vez, puede ser una buena idea acercarse a alguien que conozca la comunidad y vuestros sujetos para sobreponerse al temor. Arbus comparte sus experiencias tomando fotografías de marginales en un parque:” Recuerdo un verano en el que trabajé mucho en el Washington Square Park. Debe haber sido alrededor de 1966; el parque estaba dividido en secciones, con senderos como rayos de una rueda que determinaban diversas zonas bien separadas. En una de ellas estaban los jóvenes hippies drogadictos, en otra había lesbianas – lesbianas realmente pesadas e impresionantes – y en el centro estaban los borrachos. Estos eran como la jerarquía más baja y las chicas que venían desde el Bronxs para convertirse en hippies debían acostarse con los borrachos para poder pasar luego a sentarse en el territorio de los hippies drogadictos.  

.”Era algo realmente extraordinario y me parecía sumamente atemorizante. Quiero decir que podría haberme convertido en nudista, podría haber sido un millón de cosas, pero nunca podría haber llegado a ser como esa gente. Había días en los que podía trabajar y otros en los que no podía. A veces, habiendo hecho muy poco, podría haber llegado a hacer más. Debía saber más acerca de ellos y me la pasaba deambulando por ahí. De alguna forma, eran como esculturas extravagantes. Me entusiasmaba mucho la posibilidad de acercarme, así que debía preguntarles si podía tomar fotografías de ellos. No podés acercarte tanto a alguien y no decirle ni una palabra, aunque eso es lo que había hecho muchas veces”.

Diane suele describirse muchas veces a sí misma como torpe y tímida al tomar fotografías. Tenía sus dudas, temores y preocupaciones cuando tomaba fotografías. La cuestión interesante que podemos notar es que la mayoría de sus fotos son más bien frontales y tomadas desde muy cerca de los sujetos.

Por lo tanto, para sobreponerse a sus miedos de fotografiar a esa gente en el parque (que la asustaba notoriamente) tuvo que haber visitado y vuelto al lugar una y otra vez, hasta llegar al momento en que se volvió menos tímida. No solamente eso: también tuvo que llegar a conocer a esas personas y pedirles permiso. Esto la ayudó para sentirse más cómoda y llegar a tomar las fotos en la zona.

Lo fundamental: Todos tenemos cierto grado de temor cuando se trata de tomar fotografías callejeras. Sepan que todos lo tenemos.

Existen muchas formas de superar ese miedo. De todas formas, sepan que naturalmente cuanto más fotos callejeras hagamos, cuanto más honestos y frontales sean, con el tiempo se irán sintiendo más confortables. Puedo hablar desde mi experiencia: me siento mucho más seguro y confortable ahora que cuando comencé dos años atrás.

No se sientan avergonzados de pedir permiso, si se sienten incómodos para tomar una fotografía, simplemente soliciten permiso para hacerlo. Lo peor que les puede pasar es que les digan que no; entonces, simplemente cambien de lugar. Lo mejor que les puede pasar es que les digan que sí – es el primer paso para establecer esa conexión.

11. Sus personajes son más importantes que las fotografías.

© Herencia de Diane Arbus

Aunque Diane Arbus ha sido sumamente criticada durante su vida (y aún hoy en día) por ser poco compasiva – a ella realmente le importaban más sus personajes que las propias fotografías.

Para mí, el protagonista de la fotografía es siempre más importante que la fotografía misma. Y también más complicado. Tengo un sentimiento por la impresión, pero no es algo sagrado; simplemente creo que es lo que es. Quiero decir que seguramente debe ser algo: y de lo que trata es siempre más importante que lo que es”.

Arbus explica de qué manera, para ella, el personaje de la fotografía es más importante (y también más interesante) que la fotografía en sí misma. Explica que las fotos pueden ser interesantes, pero que no siente el mismo ‘sentimiento sagrado’ que siente por sus personajes.

Lo fundamental: Como fotógrafos callejeros, nos esforzamos para tomar fotografías. Pero recordemos que no debemos dejar que ese hecho desvíe la importancia de nuestras experiencias y conexiones con nuestros sujetos. Tengan claro que las personas son más interesantes e importantes que sus imágenes. Las fotografías son bidimensionales, mientras que las personas son tridimensionales. Las fotografías son mudas, mientras que las personas pueden hablar de sus experiencias.

Conclusión

©Herencia de Diane Arbus

Diane Arbus no fue solamente una fotógrafa increíble, sino que también tenía sentimientos y emociones muy profundas respecto a sus sujetos – algo que percibo al recorrer sus fotografías. Ella realmente seguía los dictados de su corazón y tomaba fotografías de sujetos que le interesaban – tanto como la compasión y tibieza que sentía por ellos.

Como fotógrafos callejeros podemos sentirnos sumamente cercanos al tipo de fotografías que tomó (ya que la mayor parte de ellas fueron en las calles). Aunque podemos aprender mucho de las imágenes que produjo, podemos aprender más aún de su filosofía personal, de por qué tomó esas fotografías – y también de su forma de acercarse a los sujetos.

No tengan vergüenza de pedir permiso y traten de acercarse e intimar con vuestros sujetos. Seguramente tendrán miedos naturales de aproximarse a la gente (todos los tenemos) – pero tomen sus fotografías en forma abierta, honesta y desde el corazón. La gente puede llegar a criticarlos por lo que hacen, pero en la medida en que sigan vuestros propios límites morales – ignoren lo que digan los demás.

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